Idioma: Español
Formato: PDF
Páginas: 369
Tamaño: 8.1 Mb
Sinópsis:
Las proposiciones matemáticas no nos informan sobre objetos misteriosos situados más allá del mundo sensible. En cambio, son reglas del juego. No descrito, sino que normando. Decir "2 + 2 = 4" no es una afirmación empírica ni una verdad descubierta por la observación. Es una regla de gramática. Decir que 2 más 2 es igual a 4 es mostrar cómo usamos estos signos, cómo se inserta esta operación en una práctica.
Imaginen que alguien dijo: “He encontrado un contraejemplo: en esta tribu, 2 + 2 da 5”. Le responderíamos: "Entonces no están usando los números del mismo modo que nosotros. Están jugando otro juego".
Quiero que comprendan esto: la necesidad lógica de las matemáticas no proviene de una visión especial, sino de nuestras reglas de uso. Y esas reglas son parte de una forma de vida.
Pero esto no implica que todo sea arbitrario. Cuando decimos que una proposición matemática es “verdadera”, no estamos diciendo que se corresponde con una realidad matemática, sino que ha sido integrada exitosamente en nuestra práctica, que cumple una función determinada.
A quienes preguntan si los números existen, yo respondo: ¿Y qué quiere decir aquí “existir”? ¿Del mismo modo que esta mesa? ¿O como el rey del ajedrez? ¿O como una sinfonía? El sentido de la palabra “existencia” depende del juego en que se la usa.
Así, la filosofía de las matemáticas no es una investigación sobre objetos, sino sobre reglas, sobre el lenguaje y sobre cómo vivimos con él.
No estamos explicando las matemáticas. Estamos describiendo su uso. Y en esa descripción, disolvemos los problemas en lugar de resolverlos. Pues, como ya he dicho: los problemas filosóficos surgen cuando el lenguaje se va de vacaciones.










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